Este artículo fué publicado en La Vanguardia en Noviembre del 2005 y acabo de recuperarlo.
Jornaleros... de la bolsa
Quiénes son y cómo logran sobrevivir los inversores que se juegan los ahorros desde el ordenador de su casa apostando en renta variable y el mercado de futuros
Miquel mueve 250.000 euros al día de su familia y dice que no le va mal
Los jornaleros tienen sus propias reglas y viven al margen de los gurús
Escrito por..............Salvador Enguix - 06/11/2005
No son una leyenda urbana, aunque algunos lo crean. Seguro que usted conoce a uno de ellos. O a alguien que conoce a alguno. Puede ocurrir que incluso usted mismo, si conoce lo que hacen, haya soñado con la idea de formar parte de su mundo pero nunca se haya atrevido.
Son pocos, además, los que triunfan y muchos los que acaban abandonando una práctica tras años de lucha, en ocasiones arruinados, que exige formación, esfuerzo, gran dedicación, dinero y una psicología a prueba de grandes disgustos. Y, lo más importante, sean muchos o pocos - se desconoce la cifra real- se les considera muy necesarios en el mundo en el que se mueven: el mercado de renta variable, tanto en la bolsa como en el mercado de futuros.
En España se les denomina jornaleros, palabra que quiere ser una traducción fiel del término inglés day-trader.Algunos, en sentido peyorativo, los definen como especuladores aunque ésta es una definición que encaja más con el profesional o broker de una entidad bancaria, de una sociedad de valores o de una empresa, encargados de cuidar carteras o de, realmente, especular con grandes sumas de dinero que no es suyo.
El jornalero es un particular, casi siempre autodidacta y no necesariamente formado en el mundo de la economía, que ha optado por dedicarse a tiempo completo a la bolsa o a los productos financieros para sacarse un salario diario arriesgando sus ahorros, su propio dinero, señala David Gómez, director de la edición o0nline de la Sociedad de Valores y Bolsa Renta 4. Son - añade- la salsa de los mercados.
Un ejemplo es el de Miguel R. D., un valenciano de 32 años. Este jornalero dedica ocho horas al día a intentar rascar diariamente unos cientos o miles de euros al mercado. Ocho horas de tensión, de mirada permanente a gráficos, noticias, cotizaciones y a la evolución diaria, incluso hora a hora, minuto a minuto, de los valores cotizados en la Bolsa y de los índices (IBEX, DAX, Dow Jones...).
Es mi trabajo, enfatiza. Miguel mueve unos 250.000 euros, suyos y de su familia aunque comenzó hace seis años con 60.000 euros. Invierte y desinvierte directamente, sin intermediarios, a través de la casa de la sociedad de valores que por ley se exige para poder operar en los mercados financieros. Casado y padre de una niña, optó por dedicarse a este, digamos, oficio por contraste. Licenciado en Ciencias Económicas, comprendió pronto, y tras testarse a sí mismo durante un breve periodo de dos años, que podía ganarme muy bien la vida incluso ganar un sueldo que seguramente no me pagarían en ningún lugar. Cuando se le pregunta cuánto dinero gana al mes responde un escueto no me va mal.
El método de trabajo del jornalero ha variado radicalmente desde que comenzó a desarrollarse internet. Antes solían operar directamente en las salas de las casas de bolsa o por teléfono. Sus órdenes, para comprar o para vender, eran orales y los operadores eran los encargados de transmitirlas al mercado. Aún quedan algunos que prefieren acudir diariamente a las casas de bolsa y no quedarse encerrados en casa. Pero son pocos, porque la red ha permitido que los jornaleros puedan trabajar desde sus viviendas, cómodos, sin interferencias. Les basta una línea ADSL, un contrato con una sociedad de bolsa, y las órdenes las escriben ellos mismos en sus pantallas. Así, todo es más rápido, más privado, más arriesgado.
Pero no están aislados. Los foros de internet sobre bolsa son muy visitados, y en ellos se encuentran opiniones, recomendaciones, ayuda para iniciados, consejos, advertencias, trucos. Todo un mundo en el que incluso algunos llegan a convertirse en auténticas autoridades por encima, incluso, de la opinión de los grandes gurús de los mercados bursátiles. Tiene lógica, porque estos líderes son también jornaleros, y comprenden mejor que nadie la dura vida de estas personas.
El canario Ignacio Sebastián, de 49 años, es una autoridad en los foros que en internet existen exclusivamente para los jornaleros, como el de Invertia, en el portal de Terra. Con el nick de Krak55,Ignacio no sólo opera para él mismo, sino que asesora a terceros en su web, previo pago, y ofrece sus consejos a todos aquellos que quieran penetrar en este mundo.
Ha redactado, además, un Decálogo del jornalero,muy valorado, en el que explica los pros y los contras, lo que se debe hacer y lo que nunca se debe hacer y lo que debe ser norma en un oficio en el que algunos acaban convirtiéndose en ludópatas, advierte. Ignacio cuenta su propia historia: No acabé Derecho, monté algunos restaurantes y un día, con 200.000 euros, decidí convertirme en jornalero. Me aterra a veces cuando escucho que hay gente que se queda en el paro y quiere dedicarse a esto sin conocer nada del mundo de la bolsa, sin ningún tipo de formación hace falta tiempo y muchos conocimientos para sobrevivir, añade.
Cada jornalero, un mundo No existe un único método de inversión. Hay tantos como jornaleros operan en el mercado. Pero en todos los casos, estos hombres y mujeres se apoyan en dos sistemas de análisis de los mercados de renta variable: los denominados análisis fundamental (AF) y análisis técnico (AT). El primero es el que explica la salud financiera de la empresa o del mercado nacional o internacional con el que se opera. Un ejemplo: las empresas del IBEX, como Endesa o Telefónica, son, por lógica, firmas con mejores fundamentales (deuda, capacidad de negocio, clientes, beneficios...) que otras, llamadas chicharros en el argot bursátil, que se pueden encontrar en el mercado continuo. El AF suele ser, no obstante, una referencia más válida para el medio plazo - entre dos o tres años- que para el corto o para la operativa diaria, denominada en el argot del jornalero intradía.
El análisis técnico es, por esta razón, el más utilizado por los jornaleros. Se basa en la denominada teoría Dow - desarrollada en el año 1884 por el estadounidense Charles H. Dow- sobre las secuencias tendenciales en un periodo de tiempo de los precios de los valores y de los índices. Sobre gráficos elaborados tomando como referencia la evolución de los precios de un valor o de un índice en días o incluso en minutos, los jornaleros intentan adivinar cuál será la evolución de los mercados para acertar con la, digamos, apuesta de inversión. De tal manera que sobre un valor como el Banco de Santander pueden realizar, en un mismo día, varias operaciones de compra-venta para rascar unos céntimos en cada operación. Pero claro, si esos, por ejemplo, diez céntimos ganados se multiplican por 5.000 acciones, el resultado puede ser muy satisfactorio.
Por el contrario, las operaciones intradía han dado muchos disgustos. Es el caso de M., un joven catalán que intentó, con los ahorros de una herencia, vivir como jornalero. Un carácter excesivamente nervioso y algunas imprudencias le llevaron a perderlo todo. En una casa de bolsa de Barcelona recuerdan el caso, que ocurrió hace tres años.
El perfil del jornalero también ha variado. A finales del siglo pasado, y con la burbuja tecnológica, aparecieron muchos en el mercado, sin ningún tipo de conocimiento previo. Se ganaba mucho dinero, y las inversiones sobre las . com hicieron que con pequeñas cantidades, en dos o tres meses, se pudiera duplicar, triplicar o quintuplicar el dinero depositado en bolsa.
David S. D., natural de Ávila y de 41 años, lo recuerda como un tiempo de locura. Él, añade, se pasaba en aquellos tiempos, en los que internet aún no era una herramienta válida, días enteros pegado al teléfono cantando órdenes. Después llegó el golpe y eso arruinó a mucha gente, señala en referencia al pinchazo de la burbuja tecnológica del año 2000. Ahora, este oficio se ha profesionalizado mucho y el mercado está muy manipulado por los emisores (agentes financieros de las grandes corporaciones).
David, periodista y autodidacta en este oficio, añade: Conocemos las reglas del juego, pero siempre estamos en inferioridad de condiciones respecto a los profesionales de las grandes entidades emisoras y a pesar de todo ello, a veces ganamos.
Un oficio que suma nuevos adeptos En los en los últimos meses han aparecido nuevos jornaleros. La buena evolución de los mercados de renta variable, el hecho de que el IBEX ya se revaloriza más que el precio de la vivienda en los últimos dos años y las ganas de muchos de invertir en un mercado alcista ha provocado también que muchos de aquellos que vivieron el fuerte ascenso de los mercados en el final del pasado siglo se hayan reenganchado.
José, economista y jornalero a tiempo parcial, como él mismo señala, asume que yo y muchos de mis amigos hemos vuelto a las pantallas el banco no nos da nada por los ahorros, y no queremos apostar por la vivienda en un momento en que todo apunta a un parón en el sector. La bolsa es una oportunidad, y hay valores como Endesa o Telefónica que te dan más de un 4 en dividendos, suba o baje la acción eso no te lo da ya nadie. Ocurre, además, que se puede invertir en bolsa desde un euro. De tal manera que el esfuerzo inversor respecto a otras opciones es menor y las posibilidades de revalorización pueden ser superiores a cualquier otra inversión. Eso sí, también el riesgo es mayor.
Pablo Fernández, profesor de Finanzas del IESE en Madrid reconoce que, en el mundo de los jornaleros, hay gente que saca bastante dinero pero son los menos, y se sabe que la mayoría acaban abandonando ese oficio. Un informe de Wall Street señala que en los últimos cinco años sólo el5 de los jornaleros estadounidenses han sido capaces de ganar dinero en el mercado de futuros, más arriesgado que el de la bolsa por el tipo de producto en el que se apuesta.
Pero también es cierto que en un mercado alcista, como el actual, los jornaleros avezados y experimentados suelen sacarse un salario regular y decente, mes a mes. Pablo Fernández lamenta también que no existe ninguna carrera o estudio académico orientado a formar jornaleros. Esa es, posiblemente, la parte más interesante y atractiva de ese oficio, porque cada jornalero es un mundo.
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